Que de tipos de amores sabía muy pocos. Los suficientes para nombrarlos. Y que se que todavía me restan por conocer.
Pero llegaste vos.
Y entendí que todavía existían idiomas que el corazón sabía y las palabras no.
No hablamos de la misma manera, pero nunca hizo falta. Nos entendemos en el juego, en los silencios, en el calor del contacto, en la sensanción de compañia, en la ansiedad de vernos.
Como decirle que necesitaba de su amor. Como agradecerle a este ser por elegir que lo acompañe en su vida.
Con vos comprendo un poco más el Tao. Simplemente descansás cuando hay que descansar, jugás cuando hay que jugar, y amás cuando hay que amar.
No te preocupa el ayer, ni te inquieta el mañana. Tu mundo ocurre exactamente donde están tus patas.
Y yo, viéndote, aprendo a hacer lo mismo.
julio 2026 - Sabina Banegas